Entry: El carpintero. Oct 11, 2004



Orlando Goicoechea reconoce las maderas por el olor, de qué árboles vienen, qué edad tienen, y oliéndolas sabe si fueron cortadas a tiempo o a destiempo y les adivina los posibles contratiempos.

El es carpintero desde que hacía sus propios juguetes en la azotea de su casa del barrio de Cayo Hueso. Nunca tuvo máquinas ni ayudantes. A mano hace todo lo que hace, y de su mano nacen los mejores muebles de La Habana: mesas para comer celebrando, camas y sillas que te da pena levantarte, armarios donde a la ropa le gusta quedarse.

Orlando trabaja desde el amanecer. Y cuando el sol se va de la azotea, se encierra y enciende el video. Al cabo de tantos años de trabajo, Orlando se ha dado el lujo de comprarse un video, y ve una película tras otra.

­No sabía que eras loco por el cine ­le dice un vecino.

Y Orlando le explica que no, que a él el cine ni le va ni le viene, pero gracias al video puede detener las películas para estudiar los muebles.

Eduardo Galeano.
Eduardo Galeano













   2 comments

Michel
January 11, 2008   04:12 PM PST
 
Soy narrador aficionado y me interesan los relatos breves. Y este será uno de los que cuente en proximas sesiones, claro está si no te importa.
Arilena
November 4, 2007   01:34 AM PDT
 
Jeje, muy divertido este cuento, con mucho sentido común.

Volveré a leer más de tus relatos.
Un saludo

Leave a Comment:

Name


Homepage (optional)


Comments